Inclínate sobre mí;
así...
paséate por mi fuego.
Camina entre mis manos
con ternura,
con tus besos.
Piérdete sin temores;
así...
suavemente, entre mis dedos.
Quemaremos los recuerdos,
lejos,
donde no existan miedos.
Ciégame con la luz clara
de tu mirada.
Dulce veneno.
Estreméceme la carne;
así...
dulcemente, sin tiempo.
Siembra con tus gemidos
el silencio de mi cuerpo,
y despertemos del sueño.
Encontrarnos de nuevo.
¡Me encanta!
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