jueves, 19 de mayo de 2011

Deriva

Anoche, un golpe de sal me borró el Norte. 

Hoy el sol no quiere acompañarme. 

La luna me ha abandonado.

Y estoy solo en esta barca.

 

¿Por dónde huyen los peces? 

¿Por qué el mar me ha olvidado? 

No fue culpa mía si las redes del tiempo 

saquearon los sueños de cada día.

 

Anoche, una estrella muerta se detuvo en mis sienes. 

Hoy las nubes apagaron el horizonte. 

La ternura del agua escapó se fugó de mi alma.

Y sigo solo en esta barca.


¿Dónde se quebraron las olas? 

¿Por qué el viento huye de mí? 

No fue culpa mía si las playas 

se perdieron detrás de las sonrisas, detrás de la espuma.

 

Anoche, el amor fue mi pecado. 

Hoy el mar me condena, mudo, a una penitencia triste.

 

Si me oyes... diles que sigo solo en esta barca.


No hay comentarios:

Publicar un comentario