Los sonidos de la tarde
Primer instante ... Origen. ¡Antes de tí, nada! ¡Ni el tiempo! Punto primigenio. Instante cero ...
martes, 24 de mayo de 2011
Una tarde
Los sonidos de la tarde
Clara
reposando su camino
y los jóvenes se fueron
a cantar con los pinos:
"Y la niña Clara
debajo del almendro,
bailando con las jaras,
junto al arroyuelo"
Éstos se fueron durmiendo
en incansables batallas
de tabaco, muerte y risas,
con las voces apagadas.
"La luna llora, celosa
de su cortejo de estrellas
que son ojos de mozuelos
que la desnudan al verla"
Unas ilusiones duermen,
otras ilusiones callan,
y los amores se pierden
en esta noche tan clara.
¡Te queda vivir!
La poesía anidará en tus ojos, miel.
Llenará de soledad tu copa.
De amores y de odios.
Y tendrás un verso.
La ternura expandirá tu corazón, rojo.
Solo y lento se hundirá en los besos
oscuros de cualquier adiós.
De verdes palabras.
La pasión te incendiará la sonrisa, azul.
Los árboles arderán caídos,
en silencio, cada día.
De espuma y sal.
La realidad arañará tu ilusión, blanca.
Los sueños remontarán sobre el tiempo
muerto, sin tu color.
De luz brillante.
El futuro se bañará en tus manos, rosas.
Las palabras te empujarán al abismo
vacío del pasado en cada ocaso.
Pluma liviana.
Con la mentira se romperán
los cristales en ti, negros.
En tu alma se clavará
la sombra marcada de las verdades.
Herida sanada.
¡Espera!
No todo está perdido.
Renacerás.
Te queda vivir.
Despecho nº 3
He hecho caramelos con tu sonrisa.
Quizás así saque las ganancias que te llevaste.
Espero que las ilusiones
no se hayan perdido por tu pelo
y sepan dónde tienen que nacer.
He aprendido que a cada paso que doy
debo pagar la condena de tu desprecio.
jueves, 19 de mayo de 2011
Invierno en verano
El invierno llegó pronto
a nuestra casa vacía,
y nos nevó aquel verano
una soledad muy fría.
Se me quemaron los labios.
Tus besos, que antes ardían,
se volvieron tan amargos
que su recuerdo dolía.
Todas las tardes se iban
inventando tu sonrisa.
Todas las noches traían una duda en cada brisa.
¡Ocurrió todo tan deprisa!
Vi cómo te alejabas
rompiéndose tanta vida.
Vivimos tan separados
que la misma luz hería.
No tuve tiempo a olvidarte,
pero el tiempo me decía
que aquel amor que sentí
te lo llevaste ese día.
Y el viento de diciembre,
entre una noche y un día,
me susurró la verdad:
que algún día... te olvidaría.
Deriva
Anoche, un golpe de sal me borró el Norte.
Hoy el sol no quiere acompañarme.
La luna me ha abandonado.
Y estoy solo en esta barca.
¿Por dónde huyen los peces?
¿Por qué el mar me ha olvidado?
No fue culpa mía si las redes del tiempo
saquearon los sueños de cada día.
Anoche, una estrella muerta se detuvo en mis sienes.
Hoy las nubes apagaron el horizonte.
La ternura del agua escapó se fugó de mi alma.
Y sigo solo en esta barca.
¿Dónde se quebraron las olas?
¿Por qué el viento huye de mí?
No fue culpa mía si las playas
se perdieron detrás de las sonrisas, detrás de la espuma.
Anoche, el amor fue mi pecado.
Hoy el mar me condena, mudo, a una penitencia triste.
Si me oyes... diles que sigo solo en esta barca.
Efímera seguridad
Efímera seguridad, ancla de humo,
en ti confío.
Solo estoy seguro de que estás aquí,
para que ninguna nube
cubra la esperanza de tener esperanza.
Nada más sé.
Efímera felicidad, flor de azahar,
en ti confío.
Solo sé que estuviste allí, aunque no te vi.
Ahora te presiento, antes de que la nube
cubra la esperanza de tener esperanza.
Nada más sé.
Efímera existencia, huella en el agua,
en ti confío.
Solo sé que estarás aquí, dentro de mi tiempo,
hasta que alguna nube
cubra la esperanza de tener esperanza.
Es todo lo que sé.
Porque tú eres ellos.
Silencio
Despecho nº 2
Despecho nº 1
¡Adelante!
domingo, 15 de mayo de 2011
El pozo
Asómate al brocal
del blanco pozo
y mírate en la luz
que besa el agua.
Yo duermo
en el agua negra,
en el agua triste,
en el agua quieta.
Lanza al fondo oscuro
tu deseo
y cae rendida
sobre tu reflejo.
Yo ya caí
al pozo negro,
al pozo triste,
al pozo quieto.
Húndete en mí,
serena de tarde,
y empápate paciente
de esta agua que arde.
Tú y yo nadaremos
por el agua negra,
por el agua triste,
por el agua quieta.
Bébete la esperanza
en la copa del silencio
y retorna a la tierra
que sembraste.
Tú y yo la regaremos,
con esta agua limpia,
con esta agua clara,
con esta agua fresca.
Enciende la luz en tus manos
con esta agua ¡tan sola!
y regálame el tesoro
que guarda este aire ¡tan quieto!
Tú y yo nos asomaremos
al pozo blanco,
al pozo sereno,
al pozo nuestro.
Miedo a rozar
Nunca será tan verdad.
No quiero romper esta fantasía.
No quiero crear más palabras que maten la ternura.
¡Qué miedo rozar este amor!
Un amor quemado a la luz de sándalo de sus ojos.
Iluminado al sabor del limón verde de su mirada.
Un amor enredado en su sonrisa.
No quiero perder tanta luz.
No quiero cantar una felicidad nacida de la locura.
Nunca será tan verdad la magia de su cintura.
¡Qué miedo rozar este amor!
¿Serán solo vanas esperanzas de un loco absuelto por la vida?
No quiero romper más caricias con esta pluma.
Caricias que nacen de la dulzura. Quiero tornar a la luz.
Un amor de ojos cobres, de azules versos.
Nunca será tan verdad el sendero de su cuerpo.
Amor azul
Elementos
Estas piedras. A veces rotas, a veces quietas. Nos asoman al reflejo de una quimera. Cada ida es una vuelta. Sembramos, una a una, las heridas venideras. Cosechamos alegrías llevaderas. Pasajeras.
Este aire. A veces limpio, a veces mudo. Se enamora en las ventanas. Pero dejamos escapar tanto amor de los cálidos nidos. ¡Qué ciegos los construimos!
Estas nubes. A veces blancas, a veces pesadas. Se derrumban en las cumbres, ¿conquistadas? En cada sonrisa, flotamos prendidos a una ilusión. Después lloramos. Al final, sólo el perdón. Pero solos.
Este mar. A veces ligero, a veces sabio. Juguetea en las orillas de nuestros labios. Buscamos la vida
que nos inunda fuera de nosotros. El mar ahoga el miedo a vivirla. Y aún callamos.
Esta agua. A veces justa, a veces amarga. Nos enjuaga las tristezas olvidadas. Soñamos en cada cama, con el correr de los ríos. De las aguas. Con recordar las miradas. Lejanas.
Esta luz. A veces madre, a veces clara. Se nos cuela en el desván de nuestra alma. Prendemos un carbón que nos calienta las ilusiones muertas. Con lágrimas. Como yesca. Que no prende.
Este fuego. A veces dueño, a veces ciego. Nos consume al rescoldo de nuestro cuerpo. Y todos, enamorados de su pureza, bailamos al son de su latido. Los acordes del destino. Que no existe.
Cuarteta
Hoy, como todos los día ...
Tarde de otoño
Tarde de otoño. Gris acero.
Gastada de tanto suceder.
Siembras oro en las sienes de mis árboles en pie,
y anuncias la vejez prematura de la mañana.
Tus aguas resbalan sin pudor y sin cuidado
sobre el envés dolorido de las manos.
Recorren, pacientes, peregrinas,
las heridas antiguas de las ilusiones.
Y yo, tu amante, adoro en silencio
el grito mudo de esas aguas, sin dejar de amarte.
Tus nubes ocultan la luz, extrañas, doloridas.
Claman despedidas y el vacío de las canciones.
Y yo, tu amante, adoro en silencio
la mueca triste de tu cielo, sin dejar de amarte.
Se me olvidaron tus versos
Vivo y amo
seres del viento:
mostradme ese jardín
montado en el tiempo.
Vivo y amo,
espíritus del agua,
llevadme en la espuma
de su mirada.
Vivo y amo,
voces aladas,
cantadme con un ritmo
de luz y calma.
Vivo y amo,
sol de invierno,
bendice esta razón
de fuego eterno.
Vengo ...
Promesa
Pasión
Niña alba
¡Miénteme!
¡Miénteme!
Inclínate sobre mí ...
así...
paséate por mi fuego.
Camina entre mis manos
con ternura,
con tus besos.
Piérdete sin temores;
así...
suavemente, entre mis dedos.
Quemaremos los recuerdos,
lejos,
donde no existan miedos.
Ciégame con la luz clara
de tu mirada.
Dulce veneno.
Estreméceme la carne;
así...
dulcemente, sin tiempo.
Siembra con tus gemidos
el silencio de mi cuerpo,
y despertemos del sueño.
Encontrarnos de nuevo.
Canción de luna
Amor de nuevo
Sonrieron tus ojos.
Allí, la luz.
Sinceros tus labios.
Allí, los besos.
Ayer huyeron.
Hoy, el sendero.
Ayer callaron.
Hoy, soy nuevo.
Tus ojos en mis ojos,
mi luz;
tus labios en mis labios,
mi verso;
mi vida en tu vida;
sin miedo;
tu boca en mi boca.
Amor... de nuevo.
Muerte
A la Luna ...
¡Ay, diablos! ¿Qué veneno