Me vuelves aire.
Me enredas, me respiras.
Soy el espacio que ocupan tus manos.
El vacío entre tus dedos.
(Y simplemente... me dejo).
Me vuelves agua.
Bajo a tus raíces.
Me bebes, me lloras.
Soy la humedad en tu boca
y la calma en tus besos.
(Y simplemente... me dejo).
Me vuelves luz.
Me atrapas en tus ojos.
Ya no hay cielo ni nubes,
solo este destello.
Aquí y ahora, este Universo pequeño.
(Y simplemente... me dejo).
Me vuelves altar.
No hay sacrificio, solo tus brazos.
El único fuego eterno
son estos labios, esta piel,
este incendio quieto.
(Y me dejo amar. Y en ti... me quedo).
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