Demasiado ruido en esta noche.
Demasiado.
Los coches que pasan,
la niña que llora,
la madre impaciente,
el padre borracho.
Y el viento que espera.
Las puertas se cierran,
tiemblan las almas
y estallan los golpes.
Se esconden los besos,
caricias quemadas.
Y ruedan y ruedan
botellas vacías, tiradas.
Es miedo del viento.
Es miedo a uno mismo.
Miedo sin tiempo.
Un miedo profundo.
Tanto ruido es miedo.
Es miedo al silencio.
¡Qué bien rimado, qué bien medido y qué bien sentido!
ResponderEliminar