Deja que escriba en tu piel aquellos besos no dados,
los tiempos blancos, contados, con mis labios.
Tengo palabras de cielo para colmarte la copa
y escribirte dos poemas:
uno bajando tu cuerpo, con mis dedos,
otro subiendo tu alma, con mi boca.
Deja que siembre en tus ojos todas las dudas calladas,
y las caricias soñadas, con mi aliento.
Tengo mares infinitos que me brotan de las manos
para surcar tus caderas:
unos te mojan por dentro, en mis sueños,
otros te secan por fuera, con mi fuego.
Deja que seamos espuma, que seamos sal y olas;
un estallido de luz, una sola estrella azul.
Que seamos uno solo.
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