lunes, 4 de enero de 2016

Súplica

Deja que escriba en tu piel aquellos besos no dados, 

los tiempos blancos, contados, con mis labios.

Tengo palabras de cielo para colmarte la copa

 y escribirte dos poemas: 

uno bajando tu cuerpo, con mis dedos, 

otro subiendo tu alma, con mi boca.

 

Deja que siembre en tus ojos todas las dudas calladas, 

y las caricias soñadas, con mi aliento.

Tengo mares infinitos que me brotan de las manos 

para surcar tus caderas: 

unos te mojan por dentro, en mis sueños, 

otros te secan por fuera, con mi fuego.

 

Deja que seamos espuma, que seamos sal y olas; 

un estallido de luz, una sola estrella azul. 

 

Que seamos uno solo.

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