viernes, 14 de noviembre de 2025

¿De qué puedo hablar?

 

¿De qué puedo hablar? ¿Puedo narrar el paso del tiempo? 

Sé que en él fluyen el anhelo y la desesperanza.

¿Hablo del ritmo de mi respiración? ¿

O del tacto de mis pies con el suelo? 

Caminar ingrávido sobre un sendero inventado,

 efímero en cada momento.

 

¿Hablo del espacio que nos contiene?

Cierro los ojos y veo mi silencio interior. (

¿Acaso el silencio puede verse?)

 

Veo un grito de nubes que pasan 

cargadas de dolor y de culpa. En caída libre. 

Inmóviles. Como caen los planetas alrededor 

de su estrella. Atrapados. Ligados. 

Girando sin rumbo. Vuelta tras vuelta. 

Sin propósito. Buscando la nada.

 

¿Qué hago con esto que siento? 

Con esta llama inconclusa que me devora por dentro. 

Con esta lechosa luz que emana de lo profundo. 

Con esta roja pasión que me lanza desde el tiempo.

 

¿Cantar? ¿Orar? ¿Leer? ¿Cómo decir esto que siento?

El silencio es más elocuente que el sonido

 del mar en la madrugada. Que me llama. 

Que me arrulla. Que me habla. Pero el silencio calla.

 

Podría inventar una palabra muda. Pero no. 

Ni siquiera ella explicaría la oscuridad de esta noche. 

Esa palabra no dice, ni siquiera: "La luna se ha asomado".

 

Necesito una palabra efímera que sobrevuele 

los espacios y los tiempos,

 las emociones y las acciones, los deseos y los miedos.

 

Pero... ¿cuál es esa palabra? Palabra huérfana. Hija de todo.

¿Poesía?

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