sábado, 4 de octubre de 2025

Las palabras ...

 ... no son nuestras. Son del aire. 

Nacen del aliento que compartimos. 

Viajan en el silencio. 
Se enredan en los abrazos 
y fluyen en los labios.

Las palabras no son de nadie. 
Nosotros somos de espacio y de tiempo; 
de átomos, de partículas. 
Pura materia corruptible. 
Ellas, no.

No caben en ningún sitio; 
trascienden todo tiempo. 
Son eternas. Son libres. 
No podemos encerrarlas 
ni en el papel ni en la tinta.
Ni en la canción ni en el grito.

Orbitan a nuestro alrededor. 
Nos atraviesan. 
Se diluyen en nuestra carne 
y empapan el entendimiento. 
Navegan por la sangre 
y se evaporan en la piel.

No son nuestras. 
Son del aire. 
Y vuelan —ingrávidas— 
en busca de otras bocas 
que las digan, 
que las canten.

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