Primer instante ... Origen. ¡Antes de tí, nada! ¡Ni el tiempo! Punto primigenio. Instante cero ...
miércoles, 29 de octubre de 2025
Orden natural.
Allí la piedra que descansa en el mar,
brillante, grávida de luz.
Allí la flor cultivada que se viste de rocío.
Allí nube y galaxia viajan: sin prisas, sin ansias. Allí el agua que nace, el ave en su nido,
el latido.
Espontáneos: todos vienen y van.
Sin tocarlos, sin verlos del todo,
casi sin nombrarlos.
Poco nos es concedido.
Y todo parece perfecto —casi demasiado—; pero hay una grieta en la blancura del silencio.
Está en la sombra de lo que esperamos,
en el hilo del manantial
y en la canción olvidada;
en la compasión silenciosa
y en el vacío que ocupamos.
No hacer. No interrumpir.
Ver. Mirar. Contemplar humildemente.
Aceptar el brazo que nos sostiene. Sin miedo.
Solo permanecer.
Y amar con paciencia.
sábado, 4 de octubre de 2025
Las palabras ...
... no son nuestras. Son del aire.
Nacen del aliento que compartimos.
Viajan en el silencio.Se enredan en los abrazos
y fluyen en los labios.
Las palabras no son de nadie.
Nosotros somos de espacio y de tiempo;
de átomos, de partículas.
Pura materia corruptible.
Ellas, no.
No caben en ningún sitio;
trascienden todo tiempo.
Son eternas. Son libres.
No podemos encerrarlas
ni en el papel ni en la tinta.
Ni en la canción ni en el grito.
Orbitan a nuestro alrededor.
Nos atraviesan.
Se diluyen en nuestra carne
y empapan el entendimiento.
Navegan por la sangre
y se evaporan en la piel.
No son nuestras.
Son del aire.
Y vuelan —ingrávidas—
en busca de otras bocas
que las digan,
que las canten.
Hoy dormí...
Hoy dormí largo y profundo.
Soñé una historia de caverna,
de levedad, de tierra y de agua,
donde el tacto las paredes
se disuelve y se hace niebla
y el suelo desmigaja cada pasos.
Una historia de aire viciado, denso
de humedad pegajosa,
de calor sin llama
y de silencio absoluto.
Solo las manos y los ojos,
vivos, huérfanos de mí.
Y allá, lejos, la luz.
No la luz de todas las noches.
No la luz de todos lo finales.
Una luz al infinito,
hacia donde ir, una meta,
y nunca llegar.
Ya no temo perder la huella
que dejo y me acompaña, ya no.
Antes me aferraba al polvo de mi sombra .
Ahora solo duermo, solo acepto.
El camino es un solo presente y bruma.
Ahora solo sueño, solo estoy.
Y lo saludo. Y lo despido si miedo, sonriendo.
Hueco en la existencia, este sueño.
Solícita caverna cotidiana;
grieta que no cesa en la cordura;
lucidez derruida que aparece.
Un dolor lejano y recluso
que ilumina cada noche,
que arde en las sienes
y reseca mi boca, sin sed.
Dolor que no descansa, incesante,
que me observa y me juzga
como una lechuza en la noche.
Es el mismo sueño.
Siempre repetido.
Y tú respiras profundamente
a mi lado.
Tobby
01:40 h. He decidido ponerme una alarma. Ya estoy mayor para esto. No me fío de que algún día mi frágil memoria me juegue una mala pasada. Me miro al espejo. - Me tendré que afeitar algún día o al menos recortarme un poco la barba -. Me gusta bajar a Tobby a estas horas. A él también. No hay nadie. Solo la humedad y el frío de cualquier noche de otoño.
01:44 h. Ahí va husmeando, buscando con ansias nuevas presencias y esencias. Mientras yo me entretengo con la luz en los charcos y las esquinas, y el sedoso brillo de las bolsas de basura, camino del parque. Allí hará sus cosas que yo recogeré penitente como trofeos de vida. - No debo olvidar tirarlas antes de volver a casa.-
01:48 h. Me enciendo un prohibido cigarro y aspiro fuerte. Aquí y ahora él es libre de buscar y rebuscar entre los setos y los árboles, y paralizarse ante nuevos fantasmas. - Yo también los veo. -
01:51 h. Todos me dicen que es un buen perro, que debo cuidarlo. Es cierto. Es alegre, es inteligente y es fiel. No me deja solo ni a sol ni a sombra. Fueron los chicos del barrio los que le pusieron ese (estúpido) nombre cuando apareció abandonado en el parque, siendo un cachorro, y yo lo recogí. A veces, jugamos a darnos conversación, y hablamos de aquellos días. Y el vidrio de sus ojos me dice que tiene buena memoria. ¿Qué más se le debe pedir a un perro? ¿Qué más te puede dar un perro?
01:56 h. Me gusta este silencio. Esta noche hace frío y no hay nadie. A veces, casualmente, sorprendemos a alguna pareja haciendo el amor en el coche o comiéndose a besos en un banco. O a algún solitario relamiéndose las heridas, sollozando y hablando solo acompañado de una botella. Pero hoy, ¡cuánto silencio! ¡Cuánta soledad! ¡Qué poco amor hay esta noche en el parque!
02:01 h. Él sigue olisqueando a mi alrededor: una brizna de yerba, la ramita de un árbol, las agujas del pino, la piedra húmeda del terroso camino, un rastro de niebla. Todo en silencio y bajo la luz de las cuatro farolas del camino, testigos de tanta soledad
02:05 h. No tengo prisa y él tampoco, pero es hora de volver. Y, como cada noche, me pregunto ¿qué hago yo aquí? ¿Qué hago aquí como cada noche? Y vuelvo sobre mis pasos y él me sigue, ajeno a mi dolor. - Mañana volveremos a bajar.-
02:08 h. Y volvemos solos a casa. Y el nudo perenne que me atormenta me lo recuerda. Ya Tobby no está. Hace dos años se fue en aquel accidente, aquel absurdo accidente...
viernes, 3 de octubre de 2025
Casi haikus...
1.
Un velo negro
cayó lento sobre mí.
Aún no era invierno.
2.
No hacer. Fluir.
Esa es tu acción.
Llega la primavera.
3.
Fue en verano.
Un beso de tu boca.
El sol se ocultó.
4.
Se la manzana,
que en otoño espera
alzar el vuelo.
5.
Ya amanece.
El frío y el rocío
saludan la luz.
Esta noche ...
Esta noche soñé con tu fantasma.
Vislumbré su cara.
Gris. Triste. Viva.
De huesos y de carne.
Veloz pasó a mi lado.
Entre otros fantasmas.
Busqué sus ojos,
como buscan los ojos el anhelo inesperado.
En su mirada cansada
un dolor antiguo, improvisado.
Allá iba tu fantasma,
con su negro vestido.
Empujando su futuro y
arrastrando su pasado.
Una sombra pasajera,
oscura, de niebla y de musgo.
El frío mortal de su sonrisa
bañó el aire de olvido y de tiempo.
Perfume acre de malvas y azucenas.
En sus labios el rictus amargo de la victoria
y la dulce sonrisa de la derrota.
Lo vi alejarse, apresurado.
Arrastrando su futuro y
empujando su pasado.
Y yo quedé solo,
al pie de la calle,
viendo el pasar de sus huellas
de cieno y de presente.
Y yo me vi quieto,
de luz y de espuma,
entre tanta negrura.
Sereno y en paz
viendo pasar más fantasmas.