martes, 16 de julio de 2013

Nos debemos una nube.


Nos debemos una nube...

Una nube eterna de miradas, 

de brillos azabache y profundos, 

de besos lentos y rotundos, 

de estrellas en tu pelo, insinuadas.

 

Una nube de tiempos desbocados, 

una nube de risa salpicada, 

de caricias y lunas asombradas, 

de suspiros y pulsos agitados.

 

Nos debemos una noche...

 

Una noche de ternura y de sudores, 

de viajes, de caricias y de encuentros, 

de soledades, de abrazos y de infiernos, 

de misterios, de miedos y temores.

 

Una noche que nos regale su sombra, 

que inflame tu piel entre temblores, 

que rocíe de humedad las suaves formas 

de tu cuerpo, de tu voz y tus rincones.

 

Nos debemos otra vida inacabada. 

Repleta de otras nubes y otras noches deseadas.

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