domingo, 19 de julio de 2015

Colapso

Eres mil formas, infinitas. 

Posibles. Probables. 

Todas a la vez y ninguna en concreto. 

 

Eres mil sombras resonantes de ti misma, 

en mil estados distintos, 

en mil colores y sabores.

 

Pero solo eres tú, solo colapsas en ti, 

cuando te deseo. Cuando te quiero. 

 

Cuando te quiero y te miro, 

eres una sola sonrisa, una sola mirada.

Cuando te quiero y te rozo, 

eres una sola piel, una sola caricia. 

Cuando te quiero y te sueño, 

eres una sola, bella, amante. 

 

Una sola mujer. Eres tú.

Solo cuando te observo, eres. 

Mientras tanto... mientras tanto, solo anhelo.

Está en el aire

Está en el aire.
Vibrando entre las ramas,
sacudiendo las hojas.
Ese hilo invisible que mueve cada pétalo,
que alza la espuma,
que te ciñe la cintura y te baila.

Está en el aire.
Ese que respiras, que oyes sin sonido,
el que te empuja
a dar el siguiente paso, el siguiente sorbo,
a marcar la huella,
a desear la cita.

Está en el aire.
El viento que revolotea en tu pelo,
que derrama la luz y la lluvia,
la fiebre del verano
y el fuego blanco del invierno.

Está ahí...
Eso que flota. Lo que solo tú sientes,
lo que solo tú sabes,
lo que solo tú notas.

Tu secreto, tus mitos, tus sombras.

Está en el aire tu aroma.
Es tu viento y tu calma.
Es tu rastro...
Es tu alma.

martes, 6 de enero de 2015

A penas una tenue luz ...

 

Apenas una tenue luz

de ti proviene.

Una efímera imagen

que me susurra quién eres,

que imagino, me toca, me retiene.


Tú, agua. Me calas dentro.

Me llueves.

(... quiero beberte).


Una palabra de noche,

de espuma y nieve,

me atraviesa despacio,

como esa luna que quiere

quedarse enredada

cuando hablas y vienes.


Tú, aire. Me llevas.

Me sostienes.

(... quiero soltarme).


Una sonrisa inventada.

El tiempo se para.

Me arde un beso dentro,

una llama que hiere,

que tiembla en mis manos

hasta que la sangre hierve.


Tú, fuego. Me rozas.

Me enciendes.

(... quiero quemarme).


Pero...

solo me queda la imagen.

Tu luz. Tu agua.

Tu nieve. Tu fuego.

Tu todo... y mi nada.


Y no puedo.


Y no debo.


domingo, 1 de junio de 2014

No hay silencio

No hay silencio en el silencio. 
Solo miedo.

Un grito oscuro. 
Estéril. 
Una puerta cerrada. 
Un sueño dolorido. 
Pasos desnudos. 
Un rumor. 
Un gemido sin dueño.

No hay silencio en el silencio. 
Solo tiempo.

Una culpa olvidada. 
Ternura derramada. 
Un temblor. 
Un amor extinguido. 
Una blusa desgastada. 
Una mano leve sobre un cuerpo, 
sobre un cuarto vacío. 
Sin nadie. 
En ruinas.

No hay silencio en el silencio. 
Solo hielo.

Un eco sordo. 
Una sábana fría. 
Un sombrero raído. 
La humedad callada.

Este silencio lleno, este suspiro... 
no es más que un ruido fingido. 

Este silencio lleno, este suspiro... 

me temo que solo sea un triste ruido fingido.


sábado, 31 de mayo de 2014

Un toque ...


Un toque imperceptible de ternura
a ti me une.
Apenas un roce,
un inocente beso,
me quema
y me ata.

Una pizca de sal
en tu mirada me consume,
y una brizna de luz
de tu sonrisa,
me rinde
y me desata.

De tu piel aspiro el perfume,
sin lienzos ni telas,
como una niebla bruma,
y el rumor de tu voz,
que ya ni siento,
me destruye
y me rescata.

Plegaria



Esta vida interior que lenta languidece, oculta a los labios y a los ojos, ni vive, ni sangra, ni sueña, ni duerme … reseca y yerma yace sin futuro, sin raíces, sin luz, sin sombra, sin frutos, sin matices.

Este espanto me atormenta y me sorprende en una atroz y súbito hundimiento, de un cielo lívido, estéril e indecente, que se oculta oscuro, obsceno y mentiroso, que se esconde tras silencios pegajosos.

Quietud. Espero la claridad ambarina y nacarada. Los restos cenagosos caerán grávidos. Espero la promesa. La unción de la mano contemplada. La paz. De lo prohibido al roce que besa. Del beso esquivo al sugerente. 

Que el vacío y la muerte se torne luz y vida. Eso pido. Sin hacer. Sin decir. Dejar llegar. Dejar ir. Con compasión. Con ternura. Con la mirada clara. Tener sin poseer. Actuar sin esperar. Hacer y retirar. Olvidar. Renacer desde dentro. En calma.

No imagino ...

No imagino un paisaje sin ti. 
No sabría pintarlo. 
No sé llenar este lienzo blanco 
sin tu luz, sin tu sombra.

No imagino colores sin ti. 
En esta paleta, 
todos grises, todos sepias.
Antiguos, resecos. 
Sin tus ojos.
Sin tus labios.

No imagino... 
ni quiero.