viernes, 28 de agosto de 2015

Demasiado ruido

 

Demasiado ruido en esta noche.

Demasiado.

 

Los coches que pasan, 

la niña que llora, 

la madre impaciente,

el padre borracho.

Y el viento que espera.

 

Las puertas se cierran,

tiemblan las almas 

y estallan los golpes.

 

Se esconden los besos, 

caricias quemadas. 

Y ruedan y ruedan

botellas vacías, tiradas.

 

Es miedo del viento. 

Es miedo a uno mismo. 

Miedo sin tiempo.

Un miedo profundo.

 

Tanto ruido es miedo.

 

Es miedo al silencio.

jueves, 27 de agosto de 2015

Al cielo ...

Esbeltas, hermosas, 
bailarinas graciosas,
alzan sus cuerpos,
sus brazos, sus dedos,
en un baile sinuoso,
en suave contoneo,
al son de la brisa,
al cielo.
Fuertes, delicadas,
pacientes, sabias,
que susurran verdades,
que enmudecen silencios,
testigos distantes ...
Así son las palmeras
de mi calle.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Seis segundos

Un abrazo de seis segundos.
Seis segundos, seis.
Una lidia de calor y piel.

Un abrazo de seis segundos.
Seis segundos, seis.
Una lidia de calor y piel.


Seis abismos, seis culpas.
Seis formas de perder el pie.

Seis incendios, seis latidos.
Seis grietas en la carne.

Seis lágrimas, seis muertes,
seis renuncias, seis temblores.

Un abrazo de seis segundos...
Ese es todo mi equipaje.

martes, 25 de agosto de 2015

Quiero amarte ...

 

Quiero amarte…

De muchas formas.
De distintas formas.
De todas las formas.

Eso quiero.

Regalarte cada parte de mí,
sin miedo, sin rubor, sin tiempo.

Eso quiero.

Que el aire entre tú y yo se inflame
y hacerme combustible de tu fuego.

Nada más quiero.

domingo, 2 de agosto de 2015

Hablemos ...

Hablemos...


... te escucharé despacio,

sin corregir el rumbo,

sin decir "haz de hacer esto".

Solo tu voz, tus ojos y yo.

Desnudo. Descubierto.


Hablemos...


... te diré que te quiero.

Tú bajarás la guardia.

Yo que tiembles y sonrías.

Que sientes lo que siento.

Tú... te morderás el labio

para llenar el silencio


Hablemos...


... dejemos las palabras al viento,

que viajen o naufraguen.

Que no nos toque el tiempo.

Que sean los ojos los que hablen.

Y que el aire que nos envuelve

arda por fin en un beso.


Moléculas

La vida se vive a trozos. 

De espacios y de tiempos.

De emociones, de risas y de miedos.

A trozos imperceptibles de felicidad.

 

La vida es discontinua. 

Continuo infinito de trozos discontinuos.

No es un bloque. No es la roca inamovible. 

Es líquida, gaseosa. Atómica. Elemental.

 

Fotones de luz sobre la cama. 

Electrones de abrazos a tiempo. 

Átomos que huelen café.

Instantes de besos. 

 

Todos gravitan sueltos. Inconexos. 

Pequeños eventos flotando en casa habitada.

 

Pero a veces... se buscan. 

Se acercan. Se enlazan. 

Forman moléculas. Microscópicas. 

Estables. Invisibles. De paz.

 

No es la eternidad. No es el Universo.

Es solo un trozo ínfimo.

Materia de felicidad suficiente.

Hambre

No puedo más que besarte con la mirada.

Detener el tiempo, recorrer tu rostro.

Y en tus labios... la caída. Adentro.


Solo puedo perderme en las ganas de tenerte.

Desde lejos, sin tocarte. Inventarte en la espera.

Sediento de piel, de versos y de anhelos.


No puedo más que rozarte.

Cálida. Tierna. Pura. Distante.

Con este hambre insaciable,

naufragar en tu foto, devorarte.


Solo puedo sentirte. Ni eso.

Solo inventarte generosa, entregada,

sin miedo, en abrazos,

agua viva disuelta en mí.


No puedo más que pensarte.

En oleada de espuma, surcando tu figura,

bajando a lo profundo,

a tu abismo... mar donde me hundo.


Solo puedo imaginarte temblorosa,

rendida al centro de este fuego.

Manando ternura, en tu gemido,

tu voz... el susurro.


No puedo más que soñarte. Pasión urgente.

Luz. Incendio. Golpe.

En un rayo súbito, vaciándome.


Solo puedo sonreírte. Tú, la ternura en mí.

Solo puedo destruirme. Yo, una palabra en ti.

Yo en tu suspiro. Solo aire... evaporado.

Este silencio

Me asusta este silencio. 

Tan oscuro, tan sincero.

Ausencia de todo ruido, tan hueco, tan austero.

Un abismo de hielo, de azules y de negros, 

donde sangran las rosas bajo el peso del invierno.

 

Me abruma este silencio. 

Parecía vacío y está repleto de ecos, 

de risas y de miedos.

De tu aroma, tu sonrisa y tu cielo.

Aún vibra en el aire

las miradas y el "te quiero".


 

Ahora... me gusta este silencio. 

Está lleno de anhelos. 

Lleno de tiempo. 

Repleto de sueños.

 

Te quiero así, callada. 

Te espero y te deseo. 

Y esta lluvia refresca 

este desierto de dentro.