sábado, 4 de octubre de 2025

Hoy dormí...

 

Hoy dormí largo y profundo.

 

Soñé una historia de caverna,

de levedad, de tierra y de agua,

donde el tacto las paredes 

se disuelve y se hace niebla

y el suelo desmigaja cada pasos.

 

Una historia de aire viciado, denso

de humedad pegajosa, 

de calor sin llama

y de silencio absoluto.

 

Solo las manos y los ojos,

vivos, huérfanos de mí. 

 

Y allá, lejos, la luz.

No la luz de todas las noches.

No la luz de todos lo finales.

Una luz al infinito,

hacia donde ir, una meta, 

y nunca llegar.

 

Ya no temo perder la huella

que dejo y me acompaña, ya no.

Antes me aferraba al polvo de mi sombra .

Ahora solo duermo, solo acepto.

El camino es un solo presente y bruma.

Ahora solo sueño, solo estoy.

 

Y lo saludo. Y lo despido si miedo, sonriendo.

 

Hueco en la existencia, este sueño. 

Solícita caverna cotidiana;

grieta que no cesa en la cordura;

lucidez derruida que aparece.

 

Un dolor lejano y recluso

que ilumina cada noche,

que arde en las sienes

y reseca mi boca, sin sed.

 

Dolor que no descansa, incesante,

 que me observa y me juzga  

como una lechuza en la noche.

 

Es el mismo sueño. 

Siempre repetido.

 

Y tú respiras profundamente

a mi lado. 

 

Tobby

 

01:40 h. He decidido ponerme una alarma. Ya estoy mayor para esto. No me fío de que algún día mi frágil memoria me juegue una mala pasada. Me miro al espejo. - Me tendré que afeitar algún día o al menos recortarme un poco la barba -. Me gusta bajar a Tobby a estas horas. A él también. No hay nadie. Solo la humedad y el frío de cualquier noche de otoño.

01:44 h. Ahí va husmeando, buscando con ansias nuevas presencias y esencias. Mientras yo me entretengo con la luz en los charcos y las esquinas, y el sedoso brillo de las bolsas de basura, camino del parque. Allí hará sus cosas que yo recogeré penitente como trofeos de vida. - No debo olvidar tirarlas antes de volver a casa.- 

01:48 h. Me enciendo un prohibido cigarro y aspiro fuerte. Aquí y ahora él es libre de buscar y rebuscar entre los setos y los árboles, y paralizarse ante nuevos fantasmas. - Yo también los veo. - 

01:51 h. Todos me dicen que es un buen perro, que debo cuidarlo. Es cierto. Es alegre, es inteligente y es fiel. No me deja solo ni a sol ni a sombra. Fueron los chicos del barrio los que le pusieron ese (estúpido) nombre cuando apareció abandonado en el parque, siendo un cachorro, y yo lo recogí.  A veces, jugamos a darnos conversación, y hablamos de aquellos días. Y el vidrio de sus ojos me dice que tiene buena memoria. ¿Qué más se le debe pedir a un perro? ¿Qué más te puede dar un perro?

01:56 h. Me gusta este silencio. Esta noche hace frío y no hay nadie. A veces, casualmente, sorprendemos a alguna pareja haciendo el amor en el coche o comiéndose a besos en un banco. O a algún solitario relamiéndose las heridas, sollozando y hablando solo acompañado de una botella. Pero hoy, ¡cuánto silencio! ¡Cuánta soledad! ¡Qué poco amor hay esta noche en el parque! 

02:01 h. Él sigue olisqueando a mi alrededor: una brizna de yerba, la ramita de un árbol, las agujas del pino, la piedra húmeda del terroso camino, un rastro de niebla. Todo en silencio y bajo la luz de las cuatro farolas del camino, testigos de tanta soledad

02:05 h. No tengo prisa y él tampoco, pero es hora de volver. Y, como cada noche, me pregunto ¿qué hago yo aquí? ¿Qué hago aquí como cada noche? Y vuelvo sobre mis pasos y él me sigue, ajeno a mi dolor. - Mañana volveremos a bajar.-

02:08 h. Y volvemos solos a casa.  Y el nudo perenne que me atormenta me lo recuerda. Ya Tobby no está. Hace dos años se fue en aquel accidente, aquel absurdo accidente...

 

 

viernes, 3 de octubre de 2025

Casi haikus...

1.

Un velo negro

cayó lento sobre mí.

Aún no era invierno. 

 

2. 

No hacer. Fluir.

Esa es tu acción.

Llega la primavera.

 

3. 

Fue en verano.

Un  beso de tu boca.

El sol se ocultó. 

 

4.

Se la manzana,

que en otoño espera

alzar el vuelo.

 

5. 

Ya amanece.

El frío y el rocío

 saludan la luz.

Esta noche ...

Esta noche soñé con tu fantasma.

Vislumbré su cara. 

Gris. Triste. Viva.

 De huesos y de carne.

  

Veloz pasó a mi lado.

Entre otros fantasmas.

Busqué sus ojos,

como buscan los ojos el anhelo inesperado.

En su mirada cansada

un dolor antiguo, improvisado.

 

Allá iba tu fantasma,

con su negro vestido.

Empujando su futuro y

arrastrando su pasado.

Una sombra pasajera,

oscura, de niebla y de musgo.

 

El frío mortal de su sonrisa 

bañó el aire de olvido y de tiempo.

Perfume acre de malvas y azucenas. 

En sus labios el rictus amargo de la victoria

y la dulce sonrisa de la derrota. 

 

Lo vi alejarse, apresurado.

Arrastrando su futuro y

empujando su pasado.

 

Y yo quedé solo,

al pie de la calle,

viendo el pasar de sus huellas

de cieno y de presente.

 

Y yo me vi quieto,

de luz y de espuma,

entre tanta negrura.

Sereno y en paz

viendo pasar más fantasmas. 

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Dos soles

En la orilla del tiempo. 

El cielo rosa, o malva.

Los pies húmedos,

el viento fresco....

y en el horizonte dos soles.

 

Uno naranja muriendo.

Fuego. Quemo los deseos incumplidos,

el tiempo malgastado (sin ti),

la pesadez de esta existencia,

la soledad, los pasos...

Un rescoldo íntimo que me abrasa

y me renueva. 

Otro blanco, naciente.

Que triunfa y me empuja

a tu mirada, a tu sonrisa.

Ilumina los caminos

sin hollar y calienta

el reposo frío de cada noche.


Dos soles.

Y la espuma besándome

el futuro,

y las dunas enterrando

mis secretos.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Las luces de mi calle

Cada noche las luces de mi calle lucen tristes. Solas.

No porque no sean bellas, sino por exceso de memoria.


No quieren ser testigos de las miradas vacías,

de las bocanadas de ira y de humo.

Del tedio.


Soportan el peso de lo que ven.

No juzgan. Solo permanecen. Pacientes.

Verticales sobre nuestra sombra.


Sí, ven. Nos ven.

Ven la madre y la grieta.

La rosa deshojada en el asfalto.

Los puños azules.

Los gritos hechos rayo.


Nos ven por dentro.

Ven lo que escondemos. Inmóviles.

Ven lo que acontece. Y entienden.


Derraman su calor frío sobre cada caído,

sobre cada olvidado.

Pero nosotros no, no las vemos.  

(Igual que a ellos) 

Desterradas de nuestra conciencia.


Quieren ser, pero no pueden, párpado para el cansancio.

Condenadas por la luz, saben demasiado.

Pero no las vemos. Por eso duermen solas.


domingo, 22 de noviembre de 2020

Dormir

 Dormir es una traición.

Abandonas por un breve tiempo

el mundo, tu mundo,

para domar fantasmas.

Es el mayor acto egoísta.

Mientras duermes eres infiel.

Infiel al ruido,

a la angustia, 

al miedo,

al espacio y

al tiempo.

Dormir es abandonar,

es un morir discontinuo y,

a la vez, incierto.

Es un vivir ausente.

La niebla en los ojos

y el frío en las manos.

Es un anhelo inconcluso de muerte.

Irracional.

Dormir es dejar de aferrarse

a los ojos,

sin miedo a sentirnos solos.