viernes, 24 de julio de 2026

No hay donde volver

   

No hay donde volver.

He dejado el país conocido.

Al que no se puede volver.

He traspasado la efímera frontera

de lo cotidiano y la norma,

de la rutina y lo estable.


Miro hacia atrás

y todo está vacío.

Se ha ido evaporando

con la indolencia

del tiempo y de la edad.

Puedo recordarlo

pero no puedo verlo.


Aquí en el límite,

concurren muchas tierras, inventadas.

Nuevos campos, nuevas brisas,

nuevas dunas, nuevos ríos,

nuevos barrancos, nuevas calles…,

y el mismo mar.


Esta nave que me lleva,

la que me trajo y

con la que fluiré

es la misma. Compañera de huellas

continúa dibujando mi estela.


Miraré a poniente.

Y dibujaré la silueta sin sombra

de los sólidos cuerpos

inventando sus historias

y sus miedos. Frente a mí.


Y gota a gota, cada alba,

desapareceré contemplando el crepúsculo,

con la quietud del azul del cielo.



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