Quisiera yo recitar
los poemas vividos,frente al mar,
y no escritos.
Aquellos que volaron
en el pensamiento,
que solo fueron potencia,
posibilidad, deseo.
Los que nunca llegaron a ser,
a pesar de que fueron.
Los conemplados que me hablaban
de ti, de la compasión,
del amor y el desapego.
Aquellos que sobre la espuma
se formaban en su bruma
e iban y venían en el tiempo.
Los que se quemaron al sol del mediodía
y se anaranjaron al atardecer.
Quisiera yo rescatar lo no escrito,
lo sentido como se siente
la luz que hiere, como se ve
la música que traspasa.
Y soltar sereno, en la orilla,
el barco, de esta página en blanco
que sin ellos se deshará
en un súbito y pronto instante, en paz.
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