Me retiro.
He hecho mi tarea y me retiro,
en silencio, desde lejos.
He sido aprendiz y árbol.
Guié mis hojas al sol
y se tornaron flores
de agua incandescente,
de nervios, de nubes.
He intentado mostrar
sin decir: esencia.
He intentado actuar
sin hacer: forma.
He aprendido a esperar
el saludo cálido
en la jamba de la calma.
Esperar el fruto y la sonrisa,
con pasión, sin ansiedad,
con deseo, desde el tiempo.
He mostrado lo que surge.
Lo que viene desde siempre.
Lo que permanece siempre.
He sembrado lo que desaparece.
He recogido lo que se va.
Como una oración, con fe.
He contemplado la idea y la ley,
el relámpago y el desorden,
con amor y compasión,
con anhelo y esperanza.
He llovido todo. Como me enseñaron.
He vaciado mis manos y mi boca,
mis ojos y mi mente. A borbotones.
Sin dudas, sin rabia.
Sin miedo, con confianza.
He hecho mi obra y me retiro.
La he olvidado porque
la memoria ya es sombra
y el tiempo eterno.
He concluido lo que vine a hacer.
Ya no lo recuerdo.
He vivido y compartido.
Todo ha ocupado su lugar y me retiro.
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