jueves, 9 de febrero de 2017

Instante cero.

 

Primer instante. Génesis. 

 

Antes de ti, la nada. 

La ausencia de toda esencia, 

de toda cantidad, de toda forma. 

Aún ni caos, ni luz, ni almas.

 

Punto primigenio. Instante cero.

 

Después de ti, todo. 

El acto y la potencia. 

El dolor y la ternura. 

El ser y la palabra.

 

Y yo presente, ávido de ti,

con hambre vieja, 

me transformo en luna, 

en estrella fría y dura.

Contemplo este vacío 

lleno de océanos y dudas, 

de lágrimas, sangres y sombras. 

De montañas. De ríos. De dunas.


Ser


Se trata de ser...

De ser bruma a través del bosque
que derrumba sus hojas
sobre nosotros,
cubriéndonos de incertidumbre
y de tiempo.

De ser rayo de luz sobre el agua
que nos lleva tumultuosa, turbia,
de pensamiento en pensamiento.

De ser desnudo de aire y de viento,
a pesar de la piel
y de las sombras.
Se trata de ser auténtico.

Se trata de ser...

De ser y de morir gota a gota
y, a pesar del dolor, renacer.
A pesar de la oscuridad
de aquí dentro.

De ser y de fluir.
No de pasar, sino de quedarse
en cada ahora.
De ser inquilino del tiempo.
De ser eterno.

Se trata de ser luz.
De ser lo que se es.
No de ser algo. No de ser alguien.
Se trata de contemplarnos
y reconocernos.

Se trata de ser.

No de saber o tener.
De ser vapor y nube y lluvia.
De ser horizonte y camino.
De ser música.
De ser silencio.

Se trata de ser uno.