Solo sé amanecer desde tu cuerpo.
Recorriendo el perfil de tu relieve,
perdiendo mis dedos en tu pelo,
quemándome en tu piel, de nieve.
Aprendí a besar desde tu boca,
inflamando el aire que te envuelve.
Cuando piel con piel son una sola.
Cuando los labios saben y se atreven.
Y lloverte muy despacio desde el cuello.
Resbalar, imperceptible. Río suave.
En un beso interminable hasta tu seno.
Y romperme. Y no ser nada. Y no ser nadie.
Solo sé acariciar desde tus dedos.
Dejarme arrastrar por tu corriente,
navegar en el vaivén de tu deseo
y beberme la sed de tu vertiente.
Aprendí a mirar desde tus ojos.
A recibir el rayo que te hiere.
Cuando la luz y la sombra son un todo
y tu garganta, al fin, se rinde y muere.
Y fundirme en tus caderas.
Golpeando con dulzura, ciegamente.
Bajo el rescoldo que no se espera.
Sobre el ritmo suave de tu vientre.
Primer instante ... Origen. ¡Antes de tí, nada! ¡Ni el tiempo! Punto primigenio. Instante cero ...
lunes, 15 de abril de 2013
Búsqueda
Le quité el traje nuevo.
Hice jirones el viejo.
Busqué en su desnudez el perfil de mi talle.
El brillo pálido del ser. Pero no me hallé.
Desmembré sus versos.
Los grité. Los canté.
Se ahogaban en silencios.
Pura amargura. Oquedad hablada.
Nada.
Retorcí las palabras.
Las estrellé contra el suelo
a sabiendas de mi ausencia.
Recogí los pedazos: los fundí,
los destilé. Y burbujearon latidos
de un corazón distante.
El odio. Y luego el llanto.
Un espacio y un tiempo vacíos.
Allí brillaba. Profunda.
Sin forma. Sin rostro. P
ura esencia opalescente. Dolor titilante.
Y comprendí: el alma es una bóveda celeste
donde cada dolor y cada alegría
arden como estrellas.
Frías. Lejanas.
Y la vida no es más que el viaje efímero
por el espacio que las engarza.
Escribí un último poema para perdonarme.
Lo sembré de palabras y de silencios.
Me perdoné.
Resucité.
miércoles, 15 de agosto de 2012
¡Quién fuera luz!
La luz tiembla por deslizarse en tu pelo,
por romperse en filigranas,
en un prisma casi negro.
¡Quién fuera luz!
Estremecerme al contacto
en un palpitar de fuego,
y transmutarme en el acto,
en colores siempre nuevos.
Enredarme y diluirme
en el río de este deseo.
Derretirme y consumirme
en cada brillo, en cada destello.
¡Quisiera yo ser luz!
Romperme súbitamente
y crepitar en tu fuego.
Brillar incandescente, expandirme,
derramarme, desde el sueño.
Y como una estrella errante, entre el espacio y el tiempo,
perderme en este azul rotundo, profundo.
Casi eterno.
por romperse en filigranas,
en un prisma casi negro.
¡Quién fuera luz!
Estremecerme al contacto
en un palpitar de fuego,
y transmutarme en el acto,
en colores siempre nuevos.
Enredarme y diluirme
en el río de este deseo.
Derretirme y consumirme
en cada brillo, en cada destello.
¡Quisiera yo ser luz!
Romperme súbitamente
y crepitar en tu fuego.
Brillar incandescente, expandirme,
derramarme, desde el sueño.
Y como una estrella errante, entre el espacio y el tiempo,
perderme en este azul rotundo, profundo.
Casi eterno.
martes, 24 de mayo de 2011
Una tarde
(Poemita infantil)
Los sonidos de la tarde
Los sonidos de la tarde
se mecen sobre las hojas
y en la ramita del árbol
unas alitas se rozan.
Un aleteo tras un trino,
una mirada curiosa.
Él muy altivo y atento.
Ella como si tal cosa.
Y en un súbito respingo,
como dos flechas hermosas,
cruzan el aire en un juego
en una danza graciosa.
Los sonidos de la tarde
se mueren sobre las hojas
y en la ramita del árbol
han quedado sólo sombras.
Dos motitas hacia el Sol
se alejan como nerviosas
en busca de otro arbolito
que les regale su fronda.
Él diligente soldado,
ella casi una novia,
y entre arbolito y ramita
el aire los enamora.
Clara
Solos quedaron los viejos
reposando su camino
y los jóvenes se fueron
a cantar con los pinos:
"Y la niña Clara
debajo del almendro,
bailando con las jaras,
junto al arroyuelo"
Éstos se fueron durmiendo
en incansables batallas
de tabaco, muerte y risas,
con las voces apagadas.
"La luna llora, celosa
de su cortejo de estrellas
que son ojos de mozuelos
que la desnudan al verla"
Unas ilusiones duermen,
otras ilusiones callan,
y los amores se pierden
en esta noche tan clara.
reposando su camino
y los jóvenes se fueron
a cantar con los pinos:
"Y la niña Clara
debajo del almendro,
bailando con las jaras,
junto al arroyuelo"
Éstos se fueron durmiendo
en incansables batallas
de tabaco, muerte y risas,
con las voces apagadas.
"La luna llora, celosa
de su cortejo de estrellas
que son ojos de mozuelos
que la desnudan al verla"
Unas ilusiones duermen,
otras ilusiones callan,
y los amores se pierden
en esta noche tan clara.
¡Te queda vivir!
¡Espera!
La poesía anidará en tus ojos, miel.
Llenará de soledad tu copa.
De amores y de odios.
Y tendrás un verso.
La ternura expandirá tu corazón, rojo.
Solo y lento se hundirá en los besos
oscuros de cualquier adiós.
De verdes palabras.
La pasión te incendiará la sonrisa, azul.
Los árboles arderán caídos,
en silencio, cada día.
De espuma y sal.
La realidad arañará tu ilusión, blanca.
Los sueños remontarán sobre el tiempo
muerto, sin tu color.
De luz brillante.
El futuro se bañará en tus manos, rosas.
Las palabras te empujarán al abismo
vacío del pasado en cada ocaso.
Pluma liviana.
Con la mentira se romperán
los cristales en ti, negros.
En tu alma se clavará
la sombra marcada de las verdades.
Herida sanada.
¡Espera!
No todo está perdido.
Renacerás.
Te queda vivir.
La poesía anidará en tus ojos, miel.
Llenará de soledad tu copa.
De amores y de odios.
Y tendrás un verso.
La ternura expandirá tu corazón, rojo.
Solo y lento se hundirá en los besos
oscuros de cualquier adiós.
De verdes palabras.
La pasión te incendiará la sonrisa, azul.
Los árboles arderán caídos,
en silencio, cada día.
De espuma y sal.
La realidad arañará tu ilusión, blanca.
Los sueños remontarán sobre el tiempo
muerto, sin tu color.
De luz brillante.
El futuro se bañará en tus manos, rosas.
Las palabras te empujarán al abismo
vacío del pasado en cada ocaso.
Pluma liviana.
Con la mentira se romperán
los cristales en ti, negros.
En tu alma se clavará
la sombra marcada de las verdades.
Herida sanada.
¡Espera!
No todo está perdido.
Renacerás.
Te queda vivir.
Despecho nº 3
He vendido tus besos.
He hecho caramelos con tu sonrisa.
Quizás así saque las ganancias que te llevaste.
Espero que las ilusiones
no se hayan perdido por tu pelo
y sepan dónde tienen que nacer.
He aprendido que a cada paso que doy
debo pagar la condena de tu desprecio.
He hecho caramelos con tu sonrisa.
Quizás así saque las ganancias que te llevaste.
Espero que las ilusiones
no se hayan perdido por tu pelo
y sepan dónde tienen que nacer.
He aprendido que a cada paso que doy
debo pagar la condena de tu desprecio.
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