domingo, 15 de mayo de 2011

Acaso

Tierra yerma.
Surco infecundo.

Acaso llegue al final.
A lo oscuro.
A lo virgen.
Al abismo.
A lo puro.

Losa fría.
Velo rasgado.

Acaso llegue a la muerte.
A la muerte de los ojos.
A la muerte
de los pasos.

Noche oscura.
Pulso silente.

Acaso llegue el adiós.
El adiós de una mirada.
Acaso llegue la nada.

¡Qué sencillo es todo!

- Mamá, ¿la eternidad existe?


  • Sí hijo, sí. Ella duele en cada paso que damos en cada huella que dejamos.

- Papá, ¿la justicia existe? 


  • Sí hijo, sí. Ella llora cada vez que cerramos los ojos y volvemos la cara.

- Maestro, ¿Dios existe?
  • Sí hijo, sí. Tus padres, con su amor, lo sembraron en el fondo de tu corazón.

-(¡Qué sencillo es todo!)

Colores

Azul, mi melancolía;
gris, dolor en el alma;
rosa, sueño en calma;
roja, mi alegría.

Amarillo, mi terror;
añil, mi razón;
verde, sangre y corazón,
ocre, el sabor.

Y el mar, mi mar,
azul, gris y verde,
con espuma siempre,
azahar.

Mar interior

Voy hacia ti, mar. Mar profundo. 

A pasear por tu orilla, a que me cuentes 

historias de muertes y desamores.

 

Voy hacia ti, mar. Mar rugiente.

 A que tu arena me hable de corazones que esperan, 

de naufragios en la espuma, de voces.

 

Voy hacia ti, mar. Mar paciente. 

A que tu sal sacie mi sed, a que me beses los pasos, 

a que todos tus reflejos mojen mis temores.

 

Voy hacia ti, mar. Mar herido. 

A recordar su nombre llorando, a beber nuestro vino juntos, 

a olvidar nuestros terrores.

 

Hacia ti, mar. Siempre en mi pensamiento. 

Tu espuma muy dentro, tu sal en mi corazón. 

Tus olas... mis sentimientos.

 

Voy hacia ti, mar. Mi mar adentro.

Rosas muertas

La noche oculta las formas y las lágrimas. 

La oscuridad atraviesa las casas y las sonrisas.

Besos largos y profundos se disparan en las sombras. 

Miradas cerradas. Caricias usadas.

 

El rocío es el testigo de este mar de rosas muertas 

que escapan por las ventanas.

Y las puertas, confidentes, tan cerradas, 

denuncian la desnudez de flores sin esperanza.

 

En este dolor tan vivo donde se yerguen los sueños, 

mi soledad se distrae y te responde en silencio.

En cada palabra que digo y en cada suspiro que exhalo, 

se me desmayan las rosas. Se me duermen los deseos.

Noticias de ti.

No puedo decir que existas 

solo porque estés ahí.

 

Te veo. Te toco. Te escucho. 

Pero son solo pobres noticias de ti.

Nada de eso eres tú.

 

Solo cuando navegues en mis lágrimas, 

solo cuando tu voz se acurruque en mi corazón, 

podré romper los sellos de tu misterio. 

Solo entonces sabré que existes.

 

Solo cuando tus escalofríos inflamen mi piel 

y cuando tus besos escapen de mis suspiros... 

solo entonces sabré que existes.

Mi casa vacía

Mientras la música revolotea,

esa mariposa inquieta,

buscando un lugar donde posarse,

las sombras bailan entrelazadas

un vals o un bolero.

 

Y los murmullos duermen

en los rincones vacíos,

y el tiempo, ese caracol paciente,

tan constante, se desliza por mis muros.


Mientras la luz late imperceptible,

eterna y cotidiana,

sobre los viejos objetos

de mi interior, 

vacíos, oscuros,

mi salón se llena de pasos mudos,

de sueños acabados, 

efímeros se esfuman

y el espacio, tan vacío,

se vuelve nada, quieto, ausente.


Así los días,

uno tras otro,

sin dejar huella, tiernamente,

van disolviéndose en el aire,

indolentes, como un perfume abierto.


¿Es esto paz u oscuridad?