domingo, 30 de noviembre de 2025

Deshabitado

 

Algo se está deteniendo
en el filo de un destello.
Y el cuerpo se está quebrando
como un espejo de invierno.

Dejaré de ser este "yo" cansado,
este inquilino de la carne,
para ser solo el parco espacio
que ocupaba.

Se escapa la vida
por donde apunta la tarde,
prendida en la luz dormida
que brilla sobre la herida.

No habrá miedo,
solo la extrañeza de no pesar.
De no ocupar espacio.
De no sufrir el tiempo.
La simple materia sin destino.

Me volveré niebla en tu ventana,
sal en la orilla de tu paso.
Arena y río.
Polvo de estrella... apagada.

Y partirán las barcas
cuando al ocaso naveguen,
sobre las olas amargas
donde el ser se mece.

 

Y al final,
cuando pregunten dónde fui,

mi ausencia responderá:

ya no soy.
Ya solo estoy.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Cavaban (prosa)

"Había tierra en ellos y
cavaban." (Paul Celan)


Allí estaban continuamente trabajando la tierra para enterrar la angustia, el silencio y el desamparo. Pues no contaban ni con Dios ni con nadie. Sabían que Él estaba y Él sabía que estaban, pero a nadie oían, a nadie querían oír, ni nadie les escuchaba. A ciegas, como el gusano roe que roe, continuaban laborando sin sentido. ¡Pero para el gusano sí tiene sentido! No para ellos y ellas. A pesar de todo, por mucho que trabajaban, no eran capaces de crear nada, de conseguir nada. Esforzados, allá iban transformándose en vacío y muerte al toque de la angustia y el sinsentido. Y pasaba el tiempo y las inclemencias y no cejaban en su empeño, pero sin conseguir nada nuevo. Solo oscuridad y olor a tierra húmeda. Sólo sabían que no estaban solos en la empresa, al menos así se sentían. Al menos tenían el consuelo de cumplir con un pacto ancestral en el camino subterráneo que los acercaba los unos hacia los otros.

 

Sinestesia

¿Qué es el rojo? - me preguntas acariciándome las manos.
Yo solo puedo asir el aire y darte un cuenco vacío.

Tú esperas una forma, un tacto, un sabor. Una línea de piel y ternura.
Yo solo puedo darte su calor y mis besos. Nuestro abrazo disuelve las fronteras. 

Esto es rojo – te digo –, la humedad de mis labios en los tuyos, mientras sientes la calidez de nuestros cuerpos.
Es el sudor volcánico del amor. El sabor a hierro en tu garganta.
La fragua en tus caderas. El río en tus entrañas.
La espina en la rosa. La palabra prohibida en tu boca.

Yo intento, torpe, llenar el silencio de tu oscuridad.
Llevarte los ecos de la claridad a tus sombras.
Y cierro los ojos y, mientras te amo,
compartimos nuestra noche interna.

Quiero ser el prisma que transforme mi luz
en tacto, en sabor, en olor, en palabra que pinten tu mundo.
Quizás ya lo has colmado de besos, cuchillos, fresas y miel.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Caos (Summa caótica)

 

Antes de ser no FUI. Pero...

 

FUI anémona translúcida

y medusa elegante de la vida por venir.

FUI "sin" y "con". Materia y timbre.


No fui el camino más corto. Ni la curva.

SÍ el punto singular.

Ni Kandinsky. Ni globo, ni espiral.

Solo presente FUI.


FUI la espera y la esperanza.

El óxido del agua en la tarde.

Trastero de emociones.


Una única pasión: tú.

Pero sin sentirte aún, FUI.


Las firmas de Dios y del Diablo.

Místico, piadoso, ateo y Midas.

La sonrisa de Venus y el pie de Mercurio.

Géminis FUI.


FUI complejo, real e imaginario.

Menos natural que entero,

menos entero que racional,

menos racional que real... y

menos real que complejo.


FUI todo esto antes de SER.

Y al verte... colapsé.


¡SOY!

¿De qué puedo hablar?

 

¿De qué puedo hablar? ¿Puedo narrar el paso del tiempo? 

Sé que en él fluyen el anhelo y la desesperanza.

¿Hablo del ritmo de mi respiración? ¿

O del tacto de mis pies con el suelo? 

Caminar ingrávido sobre un sendero inventado,

 efímero en cada momento.

 

¿Hablo del espacio que nos contiene?

Cierro los ojos y veo mi silencio interior. (

¿Acaso el silencio puede verse?)

 

Veo un grito de nubes que pasan 

cargadas de dolor y de culpa. En caída libre. 

Inmóviles. Como caen los planetas alrededor 

de su estrella. Atrapados. Ligados. 

Girando sin rumbo. Vuelta tras vuelta. 

Sin propósito. Buscando la nada.

 

¿Qué hago con esto que siento? 

Con esta llama inconclusa que me devora por dentro. 

Con esta lechosa luz que emana de lo profundo. 

Con esta roja pasión que me lanza desde el tiempo.

 

¿Cantar? ¿Orar? ¿Leer? ¿Cómo decir esto que siento?

El silencio es más elocuente que el sonido

 del mar en la madrugada. Que me llama. 

Que me arrulla. Que me habla. Pero el silencio calla.

 

Podría inventar una palabra muda. Pero no. 

Ni siquiera ella explicaría la oscuridad de esta noche. 

Esa palabra no dice, ni siquiera: "La luna se ha asomado".

 

Necesito una palabra efímera que sobrevuele 

los espacios y los tiempos,

 las emociones y las acciones, los deseos y los miedos.

 

Pero... ¿cuál es esa palabra? Palabra huérfana. Hija de todo.

¿Poesía?

miércoles, 29 de octubre de 2025

Orden natural.

Cada cosa está en su sitio.

Allí la piedra que descansa en el mar, 
brillante, grávida de luz. 
La flor cultivada que se viste de rocío. 
La nube y la galaxia viajan sin prisas. 
El agua que nace, el ave en su nido, 
el latido.

Espontáneos: todos vienen y van. 
Sin tocarlos, sin verlos del todo, 
casi sin nombrarlos. 
Poco nos es concedido. 
Y todo parece perfecto — demasiado —; 
pero hay una grieta en la blancura del silencio.
Una rotura inesperada. Cruel.

Está en la sombra de lo que esperamos, 
en el hilo del manantial
y en la canción olvidada;
en la compasión silenciosa
y en el vacío que ocupamos.

Solo nos queda contemplarla. 
Humildes. Sin hacer. 
Sin interrumpir. 
Solo desear. Solo permanecer.
Aceptar el brazo que nos sostiene. Sin miedo. 

Y amar. Amar con paciencia.

sábado, 4 de octubre de 2025

Las palabras ...

 ... no son nuestras. Son del aire. 

Nacen del aliento que compartimos. 

Viajan en el silencio. 
Se enredan en los abrazos 
y fluyen en los labios.

Las palabras no son de nadie. 
Nosotros somos de espacio y de tiempo; 
de átomos, de partículas. 
Pura materia corruptible. 
Ellas, no.

No caben en ningún sitio; 
trascienden todo tiempo. 
Son eternas. Son libres. 
No podemos encerrarlas 
ni en el papel ni en la tinta.
Ni en la canción ni en el grito.

Orbitan a nuestro alrededor. 
Nos atraviesan. 
Se diluyen en nuestra carne 
y empapan el entendimiento. 
Navegan por la sangre 
y se evaporan en la piel.

No son nuestras. 
Son del aire. 
Y vuelan —ingrávidas— 
en busca de otras bocas 
que las digan, 
que las canten.