Un poema es un río mudo, interior.
Quiere fluir en lo ambiguo,
en la incertidumbre.
Oscilando entre el ruido, es
y el silencio, podría ser.
Todo poema evoca una sombra,
una sombra inconclusa,
un vacío.
Causa extrañeza.
Se tiñe de colores que aún no existen.
En la periferia de lo posible
y lo inexplicable.
Ahí surge la belleza.
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